COMENTARIOS
Y ANÁLISIS
PUBLICADOS
EN VIDA
Roberto
García Morillo,
diario “La Nación” de Buenos Aires,
4 de Diciembre de 1959.
“Coloquio con Julián Bautista”
Aunque
de origen español –fue integrante del Grupo de Madrid-, el maestro
Julián Bautista, radicado aquí desde hace alrededor de 20 años,
se halla perfectamente asimilado al movimiento musical argentino,
del que constituye en la actualidad uno de sus más calificados representantes.
Por ese motivo, y con muy acertado criterio, fue designado para
integrar la delegación nacional que asistió al Festival Latinoamericano
de Música, de Caracas. En la Argentina ha compuesto alguna de sus
más significativas partituras, en las que se advierte junto a la
originalidad de su lenguaje musical, sobrio y equilibrado, de una
temática rica y definida, la flexibilidad en la factura y el dominio
de los recursos técnicos de la composición. odemos citar, como obras escritas en nuestro medio, y que le
han valido junto con algunas importantes recompensas el aplauso
del público y de la crítica, la “Fantasía Española”, para clarinete
concertante y orquesta; los “Catro Cantos Galegos”, la “Sinfonía
Breve”, el “Romance del Rey Rodrigo", para coro mixto, la “Sinfonía
Ricordiana” y el “Cuarteto de arcos Nº
3”. Estas dos últimas obras fueron premiadas el año pasado
en los concursos organizados por Ricordi Americana y la Asociación
de Conciertos de Cámara, respectivamente.
Con
motivo de su próximo viaje a Puerto Rico, donde desempeñará la cátedra
de composición en el Conservatorio de Música que será inaugurado
en breve, entrevistamos al maestro Bautista, quien nos hizo interesantes
consideraciones sobre temas musicales.
Con
relación a su futura actividad en Puerto Rico, no nos puede adelantar
mucho, ya que la invitación, completamente inesperada, le llegó
hace poco tiempo. Como se sabe, la mencionada isla del Caribe se
ha convertido últimamente en un centro artístico y musical de importancia,
merced a los festivales que allí organiza el ilustre violoncelista
catalán Pablo Casals. Al margen de ellos, pero complementando en
cierto modo esa labor cultural, se acaba de crear un Conservatorio
de Música con la dirección de nuestro compatriota Juan José Castro,
quien realizará además, un ciclo de audiciones sinfónicas.
Bautista
desarrollará un curso bastante breve, ya que se extenderá sólo entre
enero y junio, pero el mismo será intensivo y de orden eminentemente
práctico. Ha tenido que anticipar su viaje para poder planear en
detalle el tipo de enseñanza que allí impartirá, así como colaborar
en las pruebas de selección y calificación del alumnado. Dictará
las diversas disciplinas inherentes a las carreras de composición,
desde la armonía y el contrapunto, hasta la fuga, la instrumentación
y el estudio de las formas musicales.
Confía
alternar esas tareas con la composición de algunas partituras que
tiene proyectadas, ya que durante este año, y por motivos diversos,
no pudo consagrarse, como hubiera deseado, a su actividad específica.
Ante nuestras preguntas nos responde que tiene el propósito de componer
una obra sinfónica de amplias dimensiones: tal vez una nueva sinfonía
o, quizás, unas variaciones para orquesta, género que nunca ha intentado
hasta la fecha, pero que le parece de gran interés, permitiendo
al creador desplegar su imaginación en un cuadro sinfónico determinado
por la naturaleza y características del material temático.
Además,
el prestigioso arpista vasco Nicanor Zabaleta, quien nos visitará
en el curso del año próximo, le ha encargado un concierto para arpa
y orquesta. Esta combinación sonora puede crear, a juicio de Bautista,
problemas de orden técnico y práctico, ya que se trata de un instrumento
esencialmente diatónico, y la música contemporánea cada vez lo es
menos, desenvolviéndose en un campo fundamentalmente cromático.
Superar esas limitaciones de manera satisfactoria constituye una
labor no muy fácil; la misma no deja de ofrecer alguna similitud
con el problema que en su época tuvo que afrontar Beethoven con
los instrumentos naturales de metal (trompas y trompetas) y sus
escalas incompletas, y que Wagner, poco tiempo después, encontró
ya resuelto, lo que tal vez se proyectó sobre su escritura armónica;
precisamente, el mismo Wagner no supo adaptar siempre sus inflexiones
cromáticas a la naturaleza diatónica del arpa.
Estas
observaciones llevan la conversación hacia la música de vanguardia.
Bautista considera muy legítima la posición de los compositores
más jóvenes, que tratan de encontrar nuevos modos de expresión,
ya que el arte no puede estancarse, sino renovarse continuamente.
Aunque existe el peligro de que los jóvenes, más que llevados por
el deseo de crear buena y bella música, y guiados por el propósito
de la originalidad a toda costa, tratan a veces de causar asombro,
de desconcertar, buscando incluso el éxito de escándalo, y esto
no constituye un camino para llegar a hacer algo duradero. La evaluación
musical se precipita, se convierte en una especie de torneo deportivo,
en el que cada cual pretende ir un poco más lejos, hasta llegar
a veces a lo inaudito, a expensas de la sinceridad y hasta de la
lógica.
Pero
es natural que el músico deba estar con su tiempo y el tiempo no
se detiene. Por eso es contraproducente también la posición académica
y reaccionaria. Añade que, según su opinión, difícilmente la música
concreta podrá salir del terreno experimental. En cambio, la electrónica
parece ofrecer múltiples posibilidades, y –a su juicio- deberían
instalarse en los conservatorios, gabinetes de experimentación para
trabajar con método y rigor científico esa clase de obras. La música
moderna involucra, además, grandes problemas de realización práctica,
de ejecución, que dificultan sobremanera la tarea del intérprete.
Cuando
se trata de un solista, éste puede dedicar todo el tiempo que sea
necesario para el estudio y maduración de la obra, pero con los
conjuntos, principalmente los conjuntos orquestales, la dificultad
se hace casi insalvable. Observando
algunas obras modernas, en las que se acumulan las dificultades,
a veces inútiles, Bautista aboga por una mayor sencillez de escritura,
sin caer, por supuesto, en el efecto fácil o en la menor concesión
de orden estético.
Finalmente,
se refiere en términos elogiosos a la nueva generación musical argentina,
muy bien dotada y llena de entusiasmo, en la que abundan naturalezas
musicales generosas, de las que mucho y bueno se puede esperar.
Al mismo tiempo el estudio se realiza aquí con toda seriedad y dedicación.
Como detalle interesante agrega que el nacionalismo musical –etapa
artística que va siendo superada- se manifiesta en las obras de
los jóvenes en un porcentaje cada vez más reducido, siendo reemplazado
proporcionalmente por las modernas técnicas y orientaciones. No
hay duda de que en materia musical la Argentina se encuentra entre
los países americanos más avanzados y de más interesante evolución,
como en su oportunidad pudo apreciarse concretamente en el Festival
de Caracas.
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